Durante mucho tiempo, la cuestión de los datos en las oficinas de turismo se ha abordado principalmente desde la perspectiva del RGPD, la calidad de las bases de datos o las estadísticas de afluencia. Hoy en día, está cobrando importancia otro tema: el de la soberanía de los datos.
El término puede parecer abstracto, incluso un poco institucional. Sin embargo, aborda cuestiones muy concretas: ¿dónde se almacenan los datos? ¿Quién puede acceder a ellos? ¿Bajo qué marco jurídico? ¿Es posible controlar realmente los usos, las exportaciones, las dependencias técnicas y los riesgos asociados?
Para las entidades que combinan la acogida, la información turística, la personalización, el conocimiento del visitante y la gestión territorial, este tema cobra cada vez más importancia. De hecho, los actores públicos franceses han reforzado su doctrina sobre la nube y la protección de datos, con una estrategia denominada «Cloud au centre» impulsada por el Estado, al tiempo que recomiendan ofertas de nube de confianza para los datos sensibles.
En otras palabras, la soberanía de los datos no es un tema teórico reservado a los ministerios. Se trata de una cuestión muy concreta de control, confianza y solidez para los servicios digitales que se utilizan a diario.
Por qué este tema cobra más importancia que antes
Las oficinas de turismo utilizan cada vez más soportes y herramientas digitales para:
- difundir información
- personalizar recomendaciones
- identificar determinadas necesidades de los visitantes
- enviar contenidos tras la bienvenida
- elaborar indicadores
- comprender mejor las expectativas sobre el terreno
Cuanto más se extienden estos usos, más se plantea una pregunta: ¿quién controla realmente los datos generados en esta relación con los visitantes?
Este tema adquiere una importancia estratégica por tres razones principales.
Los datos se convierten en un recurso de gestión
Los datos de acogida ya no sirven solo para llevar un registro. También pueden alimentar:
- el conocimiento sobre los visitantes
- la observación de las demandas
- la interpretación de las necesidades del territorio
- la calidad del servicio
- determinadas decisiones de gestión
Cuando un dato adquiere valor, su control se convierte en un reto.
Las dependencias técnicas aumentan
Cuanto más depende una estructura de herramientas en línea, servicios en la nube, pasarelas y entornos de terceros, más debe plantearse lo siguiente:
- la ubicación de los datos
- las condiciones de alojamiento
- las normas de acceso
- las posibilidades de exportación
- la dependencia de un proveedor
- la resiliencia en caso de incidente o interrupción
La DINUM recuerda, además, que la transformación digital de la Administración se basa en una doctrina de «la nube como eje central», con el objetivo explícito de proteger al máximo los datos de los ciudadanos y las empresas.
Los riesgos cibernéticos y normativos siguen siendo elevados
La ANSSI recuerda que las fugas de datos pueden deberse tanto a ataques como a errores humanos, y sus publicaciones recientes muestran que las instituciones públicas siguen enfrentándose a un elevado nivel de amenaza cibernética.
En este contexto, hablar de soberanía es también hablar de seguridad y gobernanza.
¿Qué abarca exactamente la soberanía de los datos?
El término «soberanía» no significa necesariamente que todos los datos deban alojarse internamente ni que deba descartarse cualquier solución externa.
En el contexto de una oficina de turismo, la soberanía de los datos se refiere más bien a varias capacidades:
- saber dónde se almacenan los datos
- conocer el marco jurídico aplicable
- controlar los accesos y los usos
- poder recuperar los datos en condiciones claras
- limitar las dependencias excesivas
- elegir un nivel de protección acorde con la sensibilidad de la información tratada
- garantizar que los intereses de la organización y de los visitantes sigan siendo prioritarios
La doctrina pública francesa sobre la nube insiste precisamente en esta idea de transformación digital en beneficio de los usuarios, al tiempo que protege los datos de los ciudadanos y las empresas.
En otras palabras, la soberanía no es una obsesión por la infraestructura. Es una exigencia de control.
¿Por qué esto afecta directamente a una oficina de turismo?
Se podría pensar que el tema concierne sobre todo a organizaciones muy grandes. En realidad, también afecta a las oficinas de turismo, ya que estas manejan varios tipos de información de valor estratégico.
Datos relacionados con los visitantes
Dependiendo del uso, esto puede incluir:
- datos de contacto
- preferencias expresadas
- las necesidades de la estancia
- información relacionada con el idioma
- señales procedentes del servicio de acogida
- los itinerarios de recomendación
Aunque no sean «sensibles» en sentido estricto, estos datos contribuyen a forjar una relación de confianza.
Datos de observación del territorio
La información recabada en el punto de atención al público puede revelar:
- expectativas recurrentes
- tensiones en determinados lugares
- necesidades no cubiertas
- usos predominantes
- tendencias estacionales
Estos datos tienen un valor estratégico, ya que ayudan a la gestión.
Datos relacionados con la propia organización
Las herramientas, las tablas, los historiales, los flujos de trabajo, los contenidos estructurados y las lógicas de difusión forman parte del capital informativo de la organización.
Perder el control sobre estos elementos, o depender en exceso de un entorno opaco, puede debilitar a la oficina a medio plazo.
Soberanía de los datos, RGPD y ciberseguridad: tres temas relacionados, pero distintos
Conviene distinguir estos conceptos.
El RGPD protege a las personas
Regula la recogida y el uso de los datos personales, con principios como la finalidad, la minimización, la transparencia y la seguridad.
La ciberseguridad protege los sistemas y los accesos
Se refiere a la solidez técnica, la prevención de incidentes, la gestión de vulnerabilidades y la reducción del riesgo de compromiso. La ANSSI pone a disposición marcos de referencia y buenas prácticas en este sentido.
La soberanía protege la capacidad de control
Plantea cuestiones de gobernanza:
- dependencia de un proveedor
- control efectivo sobre los datos
- marco jurídico del alojamiento
- reversibilidad
- visibilidad sobre los usos
- compatibilidad con los requisitos de los organismos públicos
Estos tres aspectos se solapan, pero no son lo mismo. Una solución puede ser compatible con el RGPD y, al mismo tiempo, plantear cuestiones de dependencia o de gobernanza. Una solución puede ser técnicamente eficaz y, sin embargo, ofrecer poca visibilidad sobre las condiciones de control.
Por qué la nube de confianza se está convirtiendo en un referente importante
En Francia, la ANSSI presenta SecNumCloud como un marco de referencia que permite calificar las ofertas de nube denominadas «de confianza», con un alto nivel de exigencia técnica, operativa y jurídica, y una recomendación para la protección de datos sensibles.
Esto no significa que todas las oficinas de turismo deban migrar inmediatamente todos sus usos a una oferta certificada por SecNumCloud.
Sin embargo, esto pone de manifiesto una tendencia de fondo: para los actores públicos o parapúblicos, la cuestión ya no es solo saber si «funciona», sino también con qué garantías de seguridad, de derecho y de gobernanza.
Para un responsable de una oficina de turismo, esto cambia la forma de plantear las preguntas a los proveedores:
- ¿dónde se alojan los datos?
- ¿bajo qué legislación?
- ¿qué garantías existen en materia de acceso?
- ¿Cómo funciona la exportación de datos?
- ¿Qué medidas de seguridad se aplican?
- ¿Qué dependencias genera la solución?
Los riesgos concretos de un control insuficiente
Cuando no se presta suficiente atención a la soberanía de los datos, surgen varios riesgos.
Un riesgo de fuerte dependencia
Si una organización no es capaz de recuperar fácilmente sus datos, cambiar de herramienta o conservar el historial de sus conocimientos, pasa a depender de un proveedor más allá de lo razonable.
Un riesgo de opacidad
Si las condiciones de alojamiento, acceso o subcontratación son poco claras, resulta difícil evaluar realmente el nivel de control.
Riesgo de interrupción de la continuidad del servicio
En caso de incidente, cambio contractual o dificultad técnica, la entidad puede verse mermada en su capacidad para seguir alojando, difundiendo y gestionando.
Riesgo de merma de la confianza
Para las entidades que atienden al público, representan a un territorio y suelen trabajar en un entorno público o semipúblico, la confianza digital se convierte en una cuestión tanto de imagen como de cumplimiento normativo.
Riesgo de pérdida de valor estratégico
Cuando los datos generados por la atención al público resultan útiles para la gestión, pasan a formar parte del patrimonio informativo de la entidad. Tratarlos como un simple subproducto técnico se convierte entonces en un error.
Conclusión
La soberanía de los datos turísticos se convierte en un tema estratégico porque los propios datos cambian de estatus. Ya no sirven solo para archivar o contabilizar. Ayudan a personalizar, difundir, comprender y gestionar.
Por lo tanto, la pregunta ya no es únicamente «¿funciona nuestra herramienta?», sino también:
- ¿controlamos realmente los datos que genera?
- ¿Sabemos adónde van?
- ¿Sabemos cómo recuperarlos?
- ¿Sabemos con qué garantías se tratan?
En un entorno público y territorial, estas preguntas cobran cada vez más relevancia. Y cuanto más se digitalizan los servicios, más concretas se vuelven.
La soberanía de los datos no es, por tanto, una abstracción. Es una condición para la confianza, la continuidad y el control a largo plazo.